La Consultoría Operativa, la Productividad y la Rentabilidad.

Fuente: BPC
La importancia de la consultoría operativa para aumentar la rentabilidad y competitividad de las empresas.

 

imagen3Nadie discute hoy en día que un nivel alto de productividad es imprescindible para mantener la rentabilidad y la competitividad de las empresas. A pesar de ello y, por diversas razones, muchos gestores no practican un control efectivo de los recursos que gestionan. Las empresas que no prestan suficiente atención a este aspecto desaprovechan un porcentaje importante de los recursos empleados en sus operaciones. Este desaprovechamiento puede llegar hasta el 40% del total, lo que supone una pérdida o desperdicio que se puede valorar en millones de Euros al año. En España, la baja productividad es un problema reconocido, y una de las principales causas de la pérdida de competitividad de nuestras empresas.

En general, las empresas de consultoría proporcionan a sus clientes orientación y asesoría para lograr un mejor rendimiento, el ahorro de costes o cómo afrontar el futuro con las mayores garantías. No obstante, no todas las consultoras ofrecen los mismos servicios ni, lógicamente, los mismos resultados. De hecho, se puede hacer una clasificación con tres grandes tipos: la consultoría estratégica, la consultoría de IT y la consultoría operativa.

La consultoría estratégica tiene por objeto ayudar a las empresas a posicionarse, a jerarquizar y seleccionar los mercados y actividades en las que desean desenvolverse y a definir y hacer evolucionar su modelo de negocio. En otras palabras, ayudan a orientar las opciones fundamentales de futuro. La consultoría de IT, por su parte, es aquella que proporciona a la dirección de la compañía las herramientas y elementos tecnológicos necesarios para gestionar los recursos y los procesos productivos.

La consultoría operativa proporciona el apoyo necesario a los gestores para lograr implantar las estrategias decididas por la dirección de la forma más rentable y en el menor plazo. En definitiva, es el único de los tres tipos de consultoría descritos que va más allá del mero análisis y presentación de informes de recomendación que luego deberán ser llevados a la práctica por los responsables internos. La consultoría operativa “pone manos a la obra” desde el principio, se implica con su cliente y ofrece resultados medibles.

Muchos gestores piensan que, una vez definidas las estrategias, es suficiente con dotar a sus organizaciones de las herramientas tecnológicas apropiadas para conseguir llevar de forma efectiva tales estrategias a la realidad cotidiana de las operaciones. Otros, creen que deben ser capaces de implantar los cambios necesarios sin necesidad de técnicas o metodologías particulares. Estas suposiciones son, en gran medida, las responsables de las fuertes pérdidas de productividad a las que nos referíamos al comienzo, del sobrecoste asociado y de las situaciones difíciles a las que este sobrecoste conduce a muchas empresas.

La consultoría operativa profundiza en los diferentes procesos y determina las soluciones que hacen posible la eliminación del despilfarro y el aprovechamiento óptimo de los recursos. Una vez determinadas estas soluciones, acompañará a los diferentes niveles organizativos y operativos de la empresa en la implantación de los cambios necesarios para pasar de la situación operativa existente a una nueva (de mejor utilización de los recursos), consiguiendo la aplicación real en el terreno de la estrategia definida.

Este es el tipo de consultoría que realiza Business Performance Consulting. Su metodología se basa en detectar los problemas causados por una inadecuada asignación y utilización de los recursos y aportar los elementos necesarios para solucionarlos. Para ello, estudia detenidamente cada empresa a la que ofrece sus servicios y propone un programa de consultoría operativa, que se estructura en tres etapas: Análisis, Desarrollo e Implementación y, Mejora Continua.
Ninguna de las etapas anteriores es ejecutada solo por los consultores. En todas ellas se utiliza una metodología que involucra, implica y hace participar en el programa de mejoras y de transformación de la organización, al personal del cliente. Con ello se consigue un menor tiempo de implantación y la aceptación, apropiación y permanencia en el tiempo de los cambios.

En la primera etapa, Análisis, se analiza, evalúa y cuantifica el impacto económico de las ineficiencias operativas. Tras este primer análisis, se elabora un programa de trabajo detallado que marca unos objetivos, especifica acciones a realizar, define un calendario de ejecución para mismas y establece los criterios para medir las mejoras conseguidas. El éxito del programa vendrá medido por el retorno de la inversión, que deberá ser de entre 2 y 4 para que el programa siga adelante. Esta fase de Análisis tiene una duración de dos a tres semanas.

En la fase de Desarrollo e Implementación se mejoran los procesos de la organización, con la participación y la implicación directa de las personas que participan en de ellos. Para conseguirlo, se hará el coaching necesario en el día a día, para lograr la puesta en práctica de todas las acciones necesarias para llevar a cabo la transformación. Por término medio, esta fase dura unos seis meses.

En la tercera y última etapa, Mejora Continua, se aporta a la organización el conjunto de herramientas que le permitirán identificar de forma autónoma las desviaciones sobre los objetivos marcados, y la forma de corregirlas, así como los elementos que harán posible la permanencia en el tiempo de las mejoras alcanzadas.

Importantes empresas a las que Business Performance Consulting proporcionó sus servicios en los últimos diez años, siguen utilizando las herramientas de gestión implantadas. Los proyectos realizados, que no exigen inversión fija adicional de ninguna naturaleza, se financian dentro del primer año y en todos los casos, generan un retorno anualizado de entre 2 y 4 veces el coste del proyecto. Todas las empresas deberían tratar activamente de mejorar su productividad y sus resultados. La ayuda de la consultoría operativa es una eficaz forma de lograr este objetivo. La consultoría que marca la diferencia ha de aportar un incremento importante de valor, susceptible de ser medido y de reflejarse en la cuenta de resultados de sus clientes.

 

 

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